Un triple de Satoransky abría la veda del Clásico, rápidamente contestado por un palmeo perfecto de Felipe. Sin embargo, íbamos a ver unos primeros diez minutos que, si no fuera porque lo estábamos viendo con nuestros propios ojos, no lo habríamos creído (y seguro que más de uno se habrá pellizcado para comprobar que no estaba soñando). Por una parte, teníamos a un FC Barcelona que lo metía todo, que reboteaba y defendía, y, por otro, un Real Madrid absolutamente desconocido que no anotaba ni por casualidad, que parecía haber olvidado lo que era un rebote y que tampoco defendía. ¿El resultado? Un 25-4 sonrojante para los de Laso al final del período. Poco más se puede decir.
Un triplazo de Carroll daba inicio a los últimos diez minutos, y también, ponía por delante a su equipo por primera vez en el partido (costaba de creer, después de lo que se había visto en el primer cuarto), diferencia que se encargaron de aumentar Felipe y Ayón. Pese al arreón blanco, Perperoglou y Satoransky no le perdían la cara a la batalla, anotando un triple y un mate respectivamente. Sin embargo, Sergio Rodríguez y Gustavo Ayón decidieron poner el toque de espectáculo realizando dos alley-oops prácticamente iguales que silenciaron el Palau y dieron alas a los de Laso. Pero, por desgracia, un 2+1 de Perperoglou (el mejor de los locales hoy), la defensa de Joey Dorsey y las pérdidas en el rebote de los últimos segundos condenaron al Real Madrid, que finalmente perdía el encuentro por 72-65.
Que no cunda el pánico. Quedan aún tres jornadas y seguimos con opciones de clasificarnos. No se puede volver a fallar, pero yo, en este equipo, creo.
Imágenes: Getty Images.
Que no cunda el pánico. Quedan aún tres jornadas y seguimos con opciones de clasificarnos. No se puede volver a fallar, pero yo, en este equipo, creo.
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